Hay quien lo primero que hace al despertarse es encender el móvil y mirar las notificaciones. Esto acto se repite muchas veces al día.
Un estudio de Rastreator, realizado en 2019, concluía que los españoles pasábamos una media de 3 horas y 51 minutos al día mirando el teléfono móvil.
Seguro, que ahora esos datos han aumentado de manera considerable, ya que una de las consecuencias del confinamiento ha sido el uso generalizado de los dispositivos electrónicos, tanto para trabajar, como para comunicarnos o simplemente pasar el tiempo.
Como ocurre con las dietas alimenticias, hay quien está a favor de las privativas y quien cree que hay que comer de todo, pero de manera saludable y equilibrada. No podemos olvidarnos de la tecnología, ya que nos aporta muchas ventajas, pero si detectamos que durante estos meses de confinamiento hemos incrementado de manera considerable el uso de la tecnología, tal vez, nos sea beneficioso practicar el “ayuno digital”.

Que la tecnología no te robe tiempo para ti y los tuyos.

¿Qué es el ayuno digital?

Se trata de no sucumbir a la tentación de remolonear en la cama con el dispositivo. Hay que procurar no coger el móvil, tableta u ordenador nada más levantarse. Porque este pequeño gesto, aparentemente superficial e inofensivo puede convertirse en un hábito muy nocivo, si se intensifica en el tiempo. Los hábitos son un mecanismo del cerebro para ahorrar energía, y sabemos que nuestro cerebro es perezoso y que una vez que un hábito se establece es muy difícil romperlo.
Despertarse y levantarse…y ponerse activo, es decir, empezar tu día.

¿Qué nos lleva a mirar el móvil nada más despertarnos?

Los efectos de esta crisis sanitaria y sus consecuencias han sido innumerables. Hay personas, que afortunadamente, están trabajando o tienen familia a la que atender y no se pueden quedar remoloneando con el móvil. Sin embargo, hay otras personas que están en el paro, en un ERTE o han finalizado los estudios. Es muy habitual que estas personas hayan perdido los referentes de tiempo, que sirven como sincronizadores para el día a día y nos proporcionan disciplina y orden. A estas personas les falta motivación.

“Recuerda: motivación= motivo para la acción”

Si a esto le sumamos que hay muchas personas que les gusta estar al día de las noticiar o simplemente cotillear la vida de los demás, tenemos una combinación que nos hace más propensos a fomentar un hábito poco saludable.

¿Qué impacto tiene mirar constantemente los dispositivos electrónicos?

Lo más recomendable es no atiborrarnos de noticias, mensajes, comentarios nada más abrir nuestros ojos.
Si lo hacemos, a la larga, sentiremos una incapacidad para controlarse, es decir, perderemos el control del uso que hacemos de Internet. Es muy importante tener presente que dejaremos de ser los dueños de nuestro tiempo, alejándonos de nosotros mismos y de nuestros familiares. Empezaremos a aplazar tareas, a procastinar y a sentir que no tenemos control de la vida. Esto afectará de manera significativa a nuestra autoimagen y autoconcepto, y por supuesto, a nuestra autoestima.
Tendremos malestar a nivel psicológico, estaremos inquietos, nerviosos y nos alteraremos con facilidad. A nivel emocional surgirá la culpa, el remordimiento, la tristeza, rabia y tendremos pensamientos como “me he pasado dos horas mirando nada…y encima, no tengo ganas de salir, estudiar”.
Pensamiento como estos tienen un gran impacto en nuestra programación de tareas y consecución de objetivos ya que habremos modificado la planificación de nuestro tiempo. Hay que tener cuidado, si esas emociones persisten en el tiempo, pueden desencadenar estados de ansiedad o tristeza profunda.

¿A quién afecta más?

No es algo que tenga que ver con la edad, sino más bien con las circunstancias de cada uno. Es verdad, que por lo general un adolescente tiene menos autocontrol que un adulto, ya que tienen circunstancias más complejas y son un colectivo más vulnerable.

¿Hay algunas recomendaciones o psico-consejos?

La hiperconectividad es algo que a menudo tratamos en mis sesiones y siempre trabajamos con una serie de objetivos.

  1. Lo primero es ser consciente del uso que hacemos de nuestro tiempo y tener en cuenta que los dispositivos están diseñados para atraparnos y quedarnos en la red. Las aplicaciones se ocupan de emitir sonidos, notificaciones, luces…harán todo lo posible para mantenernos atrapados. Además, internet nos estudia, analiza nuestros comportamientos, deseos, intenciones…estamos trabajando para ellos. Y ellos manejan información muy valiosa y poderosa para seguir generando en nosotros una necesidad y estar más enganchados.
  2. La segunda cuestión es entrenar el autocontrol, para doblegar esa tendencia. Tenemos que recuperar la sensación de control, Por ejemplo, es recomendable que si estamos frente a una situación más límite (hay interferencia en otras áreas de tu vida) la pauta sería no coger el dispositivo en ese momento y decidir hacerlo en otro.
    No se trata de dejar de usar las redes, sino de aprender a usarlas con responsabilidad y saludablemente. Hay que ponerse un tiempo, así, no interferirán en nuestra vida y nos robarán energía y tiempo.

En definitiva, el ayuno digital trata de salir a vivir, a disfrutar de un buen desayuno mirando por la ventana o conversando con tu familia, vivir la vida real. La vida son momentos, no te pierdas de disfrutarla. Levanta la cabeza de la pantalla, y mira a tu alrededor.

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