La vida ha cambiado mucho en los últimos años, gracias a Internet podemos acceder a mucha más información y además nos facilita muchos aspectos del día a día. En su momento resultó ser algo muy novedoso y complejo, sobre todo para los más adultos, pero para nuestros hijos, a día de hoy, se trata de algo normal. Ellos han crecido con ello, es decir, han nacido en la época digital y utilizan las nuevas tecnologías para muchos ámbitos de su vida, por no decir todos.

Ante esta situación, que se ha convertido en nuestra realidad más cercana, los adultos tenemos la función de estar pendientes de qué uso realizan y sobre todo de estar informados, e incluso formados, para no quedarnos atrás. De esta manera podremos educar en las nuevas tecnologías y favorecer que los niños y jóvenes hagan un uso correcto de todo este tipo de herramientas.

¿Por dónde empezamos? Un buen comienzo sería procurar conocer cómo afecta la tecnología al crecimiento de los niños y adolescentes. Cuando pensamos en esto, nos centramos sobre todo en los videojuegos, smartphones y en redes sociales. Pero la realidad es que va mucho más allá, por eso es importante no limitar la educación al tiempo delante de las pantallas o basarnos simplemente en la eliminación de riesgos. Se trata de que los niños y jóvenes aprendan a convivir con estas tecnologías. Si nos limitamos a prohibirlas estaremos perdiendo la oportunidad de que aprendan a gestionarlas adecuadamente y de que puedan tener una herramienta más para aplicar en los diferentes ámbitos de su vida.

Para ello es importante poder pararnos, apartarnos del ritmo frenético del día a día, y dedicar un tiempo a reflexionar y pensar cómo queremos que nuestros hijos convivan con la tecnología. Intentando promover un uso progresivo de los dispositivos en función de la edad y de las necesidades del usuario, teniendo en cuenta qué tipo de contenidos son los que más se adaptan, en qué tiempos son los más adecuados para cada edad o en qué momento dar acceso a nuestros hijos a las diferentes alternativas tecnológicas.

La responsabilidad es de los padres.

Todas estas cuestiones son responsabilidad del adulto, de los padres. No es trabajo de otro ni tampoco de los propios niños o jóvenes tomar decisiones sobre tiempos, contenidos, accesos, etc. Al igual que puede suceder con la alimentación o las actividades extraescolares, son los adultos los que debemos tomar las decisiones en función de nuestros valores, teniendo en cuenta siempre la individualidad de cada niño o joven. A medida que crecen también es responsabilidad del adulto poder ejercer un correcto control facilitando una mayor autonomía al joven.

Pídenos ayuda, podemos asesorarte.

Desde el Centro de Psicología Gabriela Paoli proponemos sesiones de asesoramiento para padres a través de nuestro Servicio de Salud Digital. Nuestro objetivo es poder informarte y asesorarte de todo lo que necesites saber en relación a las nuevas tecnologías, para que luego puedas tomar la decisión que más se adapte a tu familia y a la educación que deseas dar a tus hijos.

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