Llevamos ya 48 días de confinamiento y aunque poco a poco vamos viendo medidas para ir “volviendo a la normalidad” la ansiedad está siendo muy común en gran parte de la población. Muchas personas sin cuadros previos han comenzado a sentir estas últimas semanas a sentir crisis de ansiedad.
El estado de alarma, el aislamiento, el miedo a contagiarse, la perdida de la rutina, la incertidumbre, la sobreinformación, son factores que pueden provocar crisis o episodios de ansiedad.
Mucha gente sabe detectar que se siente mal, pero no sabe decir qué es exactamente lo que le pasa. Hoy, vamos a hablar de ansiedad y cómo gestionarla.

Si sientes que tienes un mal día, cuídate y quiérete.

Síntomas de la ansiedad en el confinamiento

  • Nivel cognitivo: inseguridad y pensamientos rumiantes, es muy común en esta situación que no paremos de dar vueltas a las cosas y que incluso sintamos que no va podemos dejar de pensar. Hay miedo a perder el control y sensación de amenaza y preocupación excesiva.
  • Nivel fisiológico: podemos sentir palpitaciones, taquicardias, opresión en el pecho, dificultades respiratorias, temblores, dolor muscular, molestias estomacales, dolor de cabeza, naúseas, vértigos, alteraciones del sueño. 
  • Nivel motor: como estamos en una situación de encierro lo que está pasando es que hay grandes medidas de escape, como el hambre emocional, aumentar el consumo de bebidas estimulantes o la hiperactividad. Tanto el consumo de alcohol como el de comida ultrprocesada ha aumentado de manera preocupante durante estas semanas.  Estamos en una situación de máxima vigilancia de nuestros dolores y sensaciones. Además, mucha gente sufre verborrea, debido a que socializamos menos tenemos mayor necesidad de comunicarnos y no paramos de hablar.

Lo que resiste, persiste. Lo que alimenta la ansiedad es el miedo. Recuerda: miedo evitado, miedo incrementado. La ansiedad tiene un mensaje que darnos, es importante que la escuchemos.

Ansiedad normal VS Ansiedad patológica

Es importante conocer la diferencia entre Ansiedad Normal y Patológica, La primera diferencia es que en la frecuencia de los síntomas. Mientras que en la ansiedad normal son menos frecuentes, en la patológica se dan más a menudo. No es lo mismo que sintamos algún síntoma una vez a la semana que todos los días.  También tenemos que tener en cuenta el nivel de sufrimiento, en la ansiedad normal este sufrimiento es corto y transitorio, mientras que en la patológica es intenso y duradero.
Y por último, tenemos que tener en cuenta el nivel de interferencia en nuestro día a día. Hemos de ser conscientes de que en la ansiedad normal hay una baja o nula interferencia en nuestro día a día y nuestras capacidades. Sin embargo, cuando es patológica se producen obstáculos profundos, entorpeciendo nuestra capacidad de concentración, de atención, en la calidad de nuestros sueños, en nuestra creatividad, es decir, hay interrupciones más generalizadas.

¿Qué podemos hacer para frenar la ansiedad?

Terapia Online

Al estar en una etapa de confinamiento y cuarentena, no tenemos las mismas herramientas para enfrentarnos a los efectos de la ansiedad. No podemos salir de manera libre a hacer deporte o visitar algún lugar que nos de calma. Pero si el episodio es prolongado hemos de acudir (aunque sea de manera telefónica) a nuestro médico de cabecera o a un profesional de la salud mental. Mucha gente encuentra una solución muy efectiva a las conferencias o sesiones de terapia online. Hay que recordar que estos tratamientos siempre han de ser con un profesional de la salud mental.

Aceptación

En esta situación de confinamiento tu cuerpo está respondiendo con las armas que tiene. La ansiedad se eleva en proporción a las resistencias. Es decir, lo que resiste, persiste. Hay que intentar no luchar, nuestro cuerpo no es nuestro enemigo. Lo que alimenta la ansiedad es el miedo y ya sabemos que «miedo evitado, miedo incrementado.» Lo que hay que dejar es de querer combatir la ansiedad como si fuera un enemigo. Más bien hay que aceptarla, escucharla y aprender a gestionarla con el fin de ir soltándola y alejándonos de ella para que no se quede atrapada en nuestro cuerpo y mente. La ansiedad tiene un mensaje para cada uno y hay que ver cuáles son las causas y activar algunas estrategias para intentar gestionarlas. 

 

La ansiedad en sí no es mala, es una reacción normal de un cuerpo sano a una situación que se percibe como amenaza o peligro.

Hábitos de autocuidado

Hoy más que nunca nos tenemos que cuidar y priorizar nuestro autocuidado y una alimentación saludable. Hay que realizar un descanso reparador y es fundamental hacer ejercicio. Estiramientos, flexiones, abdominales…, hay que cansarnos para mantener a raya la ansiedad.

Evitar la multitarea

Cada día es una nueva oportunidad. Al levantarte haz un escáner de cómo te encuentras y planifica tu día en torno a eso, no te exijas y cuídate en las tareas que te programas. No pretendas programarte infinitas tareas por el hecho de estar en casa, para, escúchate y cuídate. Hay que evitar los pensamientos catastrofistas.

 

Recuerda que sentirse con ansiedad es normal, pero cuida que no se alargue, y si se alarga busca ayuda de un profesional.

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