¿Qué son?, ¿por qué lo hacen?, ¿cómo ayudarles?

Actualmente este tema está recibiendo mucho interés por parte de los medios de comunicación, médicos, psiquiatras, psicólogos, maestros y educadores, padres y madres, etc., en parte por el incremento en la incidencia de estas conductas en el último año. Y además por la preocupación y angustia que la conducta genera en las personas que rodean a estos jóvenes y adolescentes.
No hay duda que la adolescencia es un momento de crecimiento físico, cognitivo y emocional sin precedentes. Es un período de aprendizaje, de sentimientos y desarrollo intensos, de búsqueda de la novedad y con una esencia profundamente creativa.
Hoy  hablaremos de este tema.

¿Qué son las autolesiones?

No quiero ser muy científica o teórica pero es importante saber de qué estamos hablando. La definición del concepto ha ido cambiando a lo largo de las últimas décadas,……Tradicionalmente estaba asociado a la presencia de alguna enfermedad mental.
Según Nock y Prinstein (2006), es el “acto deliberado de causarse daño a uno mismo mediante cortes, quemaduras, mutilación u otros métodos traumáticos sin intencionalidad suicida”
Lo cual no incluye sobreingestión de medicación o envenenamiento con intención autolítica”.

Estos suelen cortarse con objetos punzantes en el interior de los antebrazos, en el interior de los muslos de las piernas, en la barriga, etc. No tienen intenciones suicidas.

Lo cierto es que los últimos años la presencia de autolesiones en la población adolescente, sin patologías, se ha visto incrementado. Constituyen un importante problema de salud pública.

¿Hay datos epidemiológicos?, ¿a qué edad se inicia el problema?

Se dispone de muy pocos datos sobre la incidencia y prevalencia de las ANS antes de los doce años, pero sí sabemos por estudios recientes que esta conducta suele iniciarse entre los 11 once y los 13 trece años.
Este dato se explica por el hecho de que los adolescentes son una población de gran vulnerabilidad para incurrir en ANS, sobre todo por la elevada impulsividad y reactividad emocional que caracteriza esta etapa vital.

¿Qué patologías hay asociadas a la autolesión?

  • Baja autoestima y trastorno depresivo
  • Trastornos de ansiedad y bipolar
  • Trastorno de la conducta alimentaria
  • TDAH
  • Abusos sexuales y físicos
  • Bullying y ciberbullying
  • Consumo de alcohol y de sustancias de abuso

¿Qué adolescentes podrían ser especialmente proclives? Factores de riesgo

En general, todos los pacientes que realizan autolesiones presentan unos rasgos de personalidad como son la tendencia al:

  • Perfeccionismo
  • Impulsividad
  • Inseguridad
  • Conflictos frecuentes con amigos y familia
  • Sentirse rechazado dentro del grupo o dentro del ámbito familiar (poca pertenencia)
  • Tendencia a tomar riesgos.
  • Déficits en habilidades emocionales, es decir, muestran dificultades con la toma de conciencia y la expresión de las emociones, lo cual puede producir períodos de disociación en que la experiencia de la emoción se halla alterada y alexitimia.
  • Autocrítica elevada, con autocastigo y rabia autodirigida, y presencia de baja autoestima.
  • Aumento de emociones negativas de forma frecuente e intensa diariamente que es, posiblemente, la principal razón para autolesionarse. Aquí las redes sociales, son grandes fuentes de malestar psicológico.

¿Cómo puedo saber si mi hijo se autolesiona?

Lo hacen de forma privada y procuran estar solos. Lo oculta a los familiares. Hay la presencia de un patrón, desarrollado un ritual secreto.

  • En lugar de afrontar una emoción intensa (como la tristeza o la rabia), utilizan la autolesión para intentar reducir, gestionar o escapar de estos sentimientos, de forma que pueden sentir alivio después de autolesionarse.
  • Como padre/madre de una persona que se autolesiona puede ser difícil entender que la autolesión pueda ayudar, y puede ser difícil de aceptarlo, pero es importante entender que las personas que se autolesionan sienten alivio después de hacerlo y esto contribuye al deseo de volverlo a hacer.

Generalmente los padres suelen, en primer lugar: 

  • Estar en choque, negarlo.
  • Luego, sienten rabia y frustración.
  • Confusión y preocupación
  • Tristeza, impotencia, culpa

¿Hay algunas comportamiento o señales de alarma?

Hay algunas señales que nos pueden ayudar a saberlo. Serían las siguientes:

  • Comportamiento distante o evitador respecto la expresión de sentimientos o emociones. Enfriamiento o distanciamiento emocional. Frecuentemente se aislan en su habitación, pasan horas de horas, allí.
  • Presencia de cortes, quemaduras o morados en brazos y/o piernas.
  • Encontrar escondidos cuchillas de afeitar, cuchillos u otros objetos que pueden ser utilizados para autolesionarse.
  • Notar que lleva ropa que no se adecua al clima (como mangas largas en verano) para ocultar cicatrices, heridas o morados.

¿Qué importancia tiene el sueño?

El sueño es una necesidad fisiológica esencial en los seres humanos y su pérdida en calidad y/o cantidad conlleva importantes repercusiones en la salud física, cognitiva y psicosocial del niño y adolescente.
Un sueño adecuado en cantidad y calidad permite la puesta en marcha de una serie de mecanismos reparadores a nivel cerebral, la consolidación de lo aprendido durante el día y la secreción de determinadas hormonas y sustancias reguladoras que en su conjunto contribuyen a un adecuado desarrollo cognitivo, conductual y emocional. El sueño es básico para una correcta regulación emocional. Aquí suelo hacer referencia a hábitos de sueño, y a las pantallas por las noches. Lo del vamping tecnológico.

¿Cómo promover una comunicación familiar eficaz?

La comunicación es fundamental para anticipar y prevenir conflictos, para resolverlos y sobre todo para crear vínculos sanos y fuerte. La comunicación es la herramienta para conectar con nuestros hijos, para generar confianza, para transmitir valores, afecto, seguridad.

Elementos que son necesarios:

  1. Disponibilidad. Suelo recomendar no hablar en el coche…aquí te pillo. Tal vez iniciar la conversación e invitar u ofrecerse a hablarlo con calma en otro momento. Cada gesto en su contexto.
  2. Escucha activa, demostrar interés. ¿A qué te refieres con?
  3. Empatía y aceptación.
  4. Adaptabilidad y flexibilidad.
  5. Comunicación respetuosa y asertiva.
  6. Autorregulación, evitar mantenerse tranquila y calmada. No mostrar enfado o rechazo.
  7. Brevedad y mensajes claros, son mucho más efectivos que los eternos monólogos.

¿Qué tipo de intervención se puede hacer? ¿Tratamientos y qué modalidad es la más adecuada según tú?

Primero hay que hace es una buena entrevista -anamnesis- a los padres para recoger información y para valorar el riesgo.
Es importante que el protocolo contemple la evaluación del riesgo, y en concreto, del riesgo de suicidio. Aunque la autolesión no es sinónimo de suicidio, es importante recordar que estas dos entidades pueden estar relacionadas.
A pesar de que en muchos casos la conducta autolesiva puede ser gestionada en el ámbito de la familia, cuando la conducta se acompaña o es un síntoma más de otras alteraciones a nivel psicológico, es necesario solicitar la ayuda de un especialista en psicología clínica.

La terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a identificar creencias (pensamientos) y conductas desadaptativas (que no están ayudando al chico/a a conseguir sus objetivos o que resultan perjudiciales para su salud física y mental) y sustituirlas por otras más saludables, o flexibilizarlas, de modo que dejen de tener un impacto negativo en el equilibrio del chico/a.

La psicoterapia puede ayudar a identificar e intervenir sobre los problemas que podrían estar en la base de la conducta autolesiva, aprender estrategias para controlar mejor la angustia y otras emociones desagradables, aprender a regular las emociones, desarrollar habilidades para mejorar en el área de las relaciones sociales, aprender estrategias para solucionar los problemas de forma más eficaz y desarrollar una imagen más favorable y realista de uno mismo.
También son recomendables las terapias basadas en la conciencia plena (mindfulness): son técnicas que ayudan a vivir en el presente,
Además de ofrecer técnicas de relajación y respiración.
Por otra parte, las terapias se pueden realizar individualmente (con el chico o chica) o de forma grupal (con toda la familia o con los miembros que convenga).
Es fundamental la comprensión de la autolesión, el porqué se hacen daño.
En definitiva, se trata de aprender a llevar una vida plena y más saludable. Enseñándoles a nuestros adolescentes que no solo el dolor físico alivia el dolor emocional que están sintiendo… sino que existen numerosas alternativas que tienen el mismo efecto.

Con las familias hacemos un análisis de la situación que se vive en casa para conocer las formas que existen de relacionarse entre los distintos miembros, las dinámicas familiares, etc. Ofreciendo a los padres (o figuras de referencia) de estrategias para poder hacer frente y lidiar con sus hijos y marcamos objetivos de forma conjunta. Asimismo, fomentamos una comunicación positiva, respetuosa y eficaz en el entorno familiar pues, como planteábamos antes, en muchas ocasiones las autolesiones son llamadas de atención.

¿Hay un incremento de esta problemática?

COVID – CONFINAMIENTO – HIPERCONECTIVIDAD
Aún no disponemos de datos empíricos procedentes de estudios de investigación realizados durante el periodo de confinamiento y posterior desconfinamiento, sobre las consecuencias reales en el estado emocional de los chicos y chicas, pero disponemos ya de algunos datos procedentes de estudios realizados en adultos jóvenes que indican que este colectivo podría ser uno de los más afectados en cuanto a los niveles de depresión y ansiedad (Suso-Ribera, 2020).
La semi-presencialidad y el estudiar desde casa, conectados a la red, empantallados ha llevado a un aislamiento social, a la pérdida de habilidades socio-emocionales e incluso a desconectar con el entorno y el presente. Hay una desconexión temporal y como consecuencia una pérdida de la estar en el presente, en la realidad.

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