¿Empezar a practicar deporte o actividad física?, ¿comenzar a alimentarme de forma saludable?, ¿realizar un cambio en mi vida y conseguir mantenerlo?, son algunos de los objetivos que las personas nos planteamos en los nuevos periodos, y estos requieren cambios.

A la vuelta de las vacaciones, en septiembre, somos muchos los que decidimos marcarnos un objetivo o una meta y trabajar en pos de conseguirlo. En algunos casos, el regreso de las vacaciones y este nuevo comienzo, pueden percibirse como cuesta arriba, debido al descanso que nos hemos tomado, la desconexión, salida de rutinas laborales, entre otras.

Ante esta situación, es importante realizar un planteamiento adecuado. ¿A qué me refiero con adecuado? Planteamientos adecuados puede haber muchos, pero lo importante será encontrar uno especifico para ti. ¿Y qué supone esto?. Pues bien, en primer lugar, conocerse a uno mismo, la base fundamental y primera de cualquier proceso. El autoconocimiento y la autorregulación te irán permitiendo realizar los ajustes internos necesario para ir adaptándote y aprender sobre ti mismo, algo muy valioso para encontrar tu equilibrio.

A veces, a raíz de plantearnos muchos cambios, generamos estrés y unas altas expectativas sobre nosotros mismos y sobre la consecución de estos, lo que puede producir que si no se dan justo como habíamos pensado o imaginado, nos frustramos, nos desmotivamos, nos desvalorizamos y terminamos por abandonar el proceso, con la consecuencia que esto tiene sobre nuestra autoestima.

“No voy a poder cambiar mi estilo de alimentación”, “no voy a conseguir hacer deporte de manera continuada y disfrutando”, “no consigo hacerlo bien a la primera”, “soy un fracaso”, etc. Son juicios y creencias bastante duras que realizamos hacia nuestra persona y, como he dicho en el párrafo anterior, van directos a nuestra autoestima y harán que repercuta en cómo enfrentemos próximos cambios o situaciones en nuestras vidas.

Cuando planteamos un cambio, hay un elemento fundamental que muchas personas olvidan y no se paran a reflexionar sobre ello. Éste es la motivación, que podemos definir como el proceso que inicia, mantiene y guía nuestros esfuerzos y comportamientos orientados a la consecución de un objetivo o satisfacción de una necesidad.

Cuando la motivación es intrínseca, es decir, proviene del interior y favorece el crecimiento personal y la sensación de placer al realizar el hábito, se asocia a una mayor estabilidad y solidez de los cambios a largo plazo. Lo contrario a que si la motivación es extrínseca y el cambio viene motivado por otros.

 

Los procesos de cambio no suceden de un día para otro, los procesos de cambio se crean y una gran parte de ellos depende de nuestra responsabilidad. Como podéis leer, cuando hablo de cambio, hablo de proceso, no de cambio de un día para otro y ya está.

Los cambios de hábitos llevan tiempo para establecerse sólidamente, ya que en algunas ocasiones es fácil volver al hábito conocido, porque, aunque nos parezca raro, ese hábito cumple una función en nuestra vida, es decir un para qué, que en ocasiones no se aprecia a simple vista y para observarlo habrá que profundizar en uno mismo y cuestionarse.

  • ¿Te planteas, antes de empezar un proceso de cambio, si estás motivado?
  • ¿Qué es lo que te mueve a hacerlo?
  • ¿En qué te vas a apoyar en los momentos que surjan resistencias o dificultades?
  • ¿De verdad quieres hacer lo que te estás planteando?
  • ¿Te sientes capaz de afrontar el proceso?
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo?
  • ¿Para qué estaba en tu vida el hábito anterior?
  • ¿Qué función cumplía?

Éstas son algunas de las preguntas más importantes sobre las que debes reflexionar al iniciar un proceso de cambio, dándote el espacio y el tiempo que necesites para hacerlo.

En la segunda parte del artículo, veremos cómo continuar con el proceso de consecución de tu objetivo.

Si te estás planteando algún tipo de cambio y no tienes claro por dónde comenzar, o cómo hacerlo, puedes contar con nuestro equipo de profesionales que estarán encantados de guiarte en este proceso. Sólo tienes que solicitarnos una cita presencial (Madrid o Menorca) u online. ¡Será un placer poder ayudarte!

 

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