La separación de los padres o el divorcio es una de las crisis vitales más estresantes que tienen que afrontar muchos niños hoy en día. Debemos intentar minimizar el impacto negativo que esta situación tiene en ellos. Es importante realizarlo de forma consciente y responsable para sobrellevar el momento de la mejor forma posible, evitando discusiones, enfrentamientos, etc.

Es crucial que estemos muy presentes afectivamente, observando y escuchando a nuestros hijos.

A continuación os ofrecemos algunos consejos para poner en marcha si estáis en esta situación.

Decálogo de buenas prácticas para padres separados:

1. No hablar mal del otro progenitor al niño.

Ni delante de él, ni aunque creamos que “no se entera”. Se enteran de todo.

No descalificarle, ni insultarle. No criticar lo que hace, su nueva vida, su nueva pareja…

Tampoco hablar mal de la familia del otro progenitor. No debemos olvidar que son sus abuelos, tíos, primos… El niño merece que sean tratados con respeto.

2. Respetar el derecho del niño a disfrutar y ser educado por ambos progenitores.

Asumir que no solo nosotros somos necesarios y vamos a aportar cosas buenas a nuestro hijo. El otro progenitor también tiene mucho que aportarle y derecho a formar parte de su educación.

3. No interrogar al niño sobre los detalles de su estancia en casa del otro progenitor.

Le convertimos en un chivo expiatorio. Y le generamos un conflicto de lealtades.

4. Respetar el estilo educativo del otro progenitor aunque sea distinto al nuestro.

No criticarlo ni cuestionarlo delante del niño. Por ser diferente no es mejor ni peor. Aceptar que no solo nuestro estilo educativo es bueno.

5. La familia extensa del niño también es su familia.

Nuestro hijo tiene el derecho a tener relaciones cercanas con sus abuelos, tíos, primos etc. Es conveniente que pase tiempo con ellos, o que ayuden en la crianza. Un error muy común es pensar que en el tiempo de visita el niño solo tiene que estar con el progenitor. 

6. No hablar de dinero a los hijos.

De lo que paga uno o el otro, de si ha pasado la pensión o no. El tema económico forma parte del ámbito de los adultos, no de los niños, y debemos resolverlo entre adultos.

7. No usar al niño de mensajero”.

No enviarle con recados o mensajes, directos o indirectos, para el otro progenitor. Si tenemos algo que decir, asumamos la responsabilidad de decirlo nosotros mismos. No instrumentalicemos al niño.

8. Respetar las estancias en casa del otro progenitor.

No llamar por teléfono cada cinco minutos. No boicotearlas de ninguna forma.

9. Que el otro lo haga mal no justifica que tú lo hagas mal.

Es la excusa del millón. “Es que como el otro le habla de dinero, yo también”. “Es que como el otro me critica, yo también.” Da igual lo que el otro progenitor haga. Tú hazlo correctamente.

10. Ser conscientes del daño que hacemos a nuestro hijo al negarle al otro.

Un niño, para crecer sano emocionalmente, necesita a su padre y a su madre. Las secuelas psicológicas que deja el no haber tenido cubiertas esas necesidades son importantes. Tengámoslo muy presente y seamos responsables.

Por desgracia, estos son algunos de los errores más comunes. En estas situaciones se suele sentir miedo, impotencia, rabia, desconcierto… Es entonces cuando somos vulnerables a dejarnos llevar por las emociones y no saber gestionarlas. Es recomendable estar atentos e identificar si estamos cometiendo alguno de estos errores para poder corregirlos.

Nuestro objetivo ha de ser siempre evitar hacer sufrir a nuestros hijos.

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