Las relaciones de pareja no son algo estático, sino que se van transformando conforme pasa el tiempo. La relación de pareja avanza, evoluciona, crece, se resignifica… Por ello, como cualquier otra relación interpersonal, no está exenta de sufrir crisis ni de encontrarse con situaciones que pongan en riesgo el vínculo entre las dos personas.

Generalmente, las crisis que se sufren en la pareja, suelen afectar más a nivel emocional que aquellas que se viven con otras personas (amigos, familiares…) que también son importantes para nosotros.

 

 

Y, ¿por qué ocurre esto? Porque la pareja, al fin y al cabo, es el vínculo más íntimo que construimos a lo largo de nuestras vidas.

Es un vínculo que, cuando se construye de forma sana y ajustada, se caracteriza por la cercanía, el afecto, la confianza y la experiencia de haber conformado un “equipo” que funciona, un “equipo ganador”.

Sin embargo, hay ocasiones en las que, o bien el vínculo se construye sobre unas bases poco estables o, a pesar de tener unas bases sólidas, aparecen situaciones que las hacen tambalear.

Los motivos más frecuentes por los que una pareja suele acudir a terapia son los celos, las infidelidades, la dificultad en la comunicación, las discrepancias a la hora de organizar el día a día y/o en la educación de los hijos, las dudas sobre si continuar o no con la relación o algunos acontecimientos vitales estresantes, como enfermedades, que afectan a la estabilidad de la pareja y a cada uno de sus miembros.

La terapia es un espacio seguro en el que se trabajan las emociones, las experiencias y la comunicación activa, positiva y asertiva. Es decir, la comunicación de la buena. La basada en el respeto y la confianza.

Se trabaja tanto con la pareja como con cada uno de los miembros pues, aunque a veces se nos olvide, una pareja, antes de ser pareja, eran dos personas individuales y separadas. Dos personas con necesidades, inquietudes, miedos, sueños… dos personas que, incluso estando en pareja, ¡¡siguen siendo dos personas diferenciadas!!

Por tanto, la terapia de pareja es un viaje de introspección y de descubrimiento mutuo como pareja y como seres individualizados.

Un viaje en el que se descubre que el amor no es un regalo dado en el que podamos sentarnos cómodamente a ver la vida pasar, el amor no fluye si no se trabaja, no madura por arte de magia. El amor, la pareja, es producto de una decisión y de un trabajo diario basado en la consciencia, la valentía y la determinación. Pues, realmente, no existen las parejas incompatibles, la sintonía es algo que se construye.

 

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