Según avanza la tecnología, a grandes pasos, también lo hacen las recomendaciones de expertos. Cada vez más pronto nuestros niños, e incluso bebés, tienen un contacto mayor y más temprano con las nuevas tecnologías.

Hoy en día muchos de nosotros ya conocemos algunas pautas básicas sobre la tecnología en la vida de los niños. Como la recomendación de uso según la edad, en la que los expertos recomiendan nada de uso de las pantallas antes de los dos años y como máximo una hora en el caso de niños de dos a cinco años. Recordemos que cuando hablamos de pantallas no sólo hacemos referencia a móviles o tablets sino también, por ejemplo, al televisor de casa.

Con esta realidad la educadora Catherine L’Ecuyer realiza un artículo para el informe elaborado por la UNESCO titulado, “Lectura Digital en la primera infancia”, en el que desmonta algunos de los mitos sobre tecnología en niños que carecen de base científica.

El mito 1 hace referencia a que para educar en el uso responsable de las tecnologías es preciso introducirlas en la primera infancia. En este punto es importante conocer que los niños no tienen las funciones ejecutivas consolidadas todavía. Las funciones ejecutivas serían las encargadas de ejercer el control. Por tanto pedirle a un niño que sea capaz de controlar el tiempo de uso, por ejemplo, sería equivalente a pedirle algo que es imposible para él.

El mito 2 se refiere a que por ser nativos digitales, nuestros hijos tienen más facilidad para relacionarse con el mundo digital. Aquí el término nativo digital describe a aquella persona que, al haber nacido en esta última época, está acostumbrada a recibir y procesar la información de una forma distinta a las personas nacidas anteriormente, los conocidos como inmigrantes digitales. Según algunas hipótesis planteadas hasta el momento los primeros podrían tener algunas ventajas sobre los segundos, por ejemplo en la multitarea tecnológica. Estas afirmaciones en principio no tendrían base científica ya que aunque algunos jóvenes es cierto que tienen más agilidad y familiaridad con las tecnologías, también dependen mucho más de los motores de búsqueda y carecen de habilidades críticas y analíticas en relación a la información encontrada.

El mito 3 es que es clave que haya un acceso universal a la tecnología. Durante mucho tiempo se ha dado por hecho que el acceso a Internet podría reducir la brecha social entre los estudiantes. Según L’Ecuyer y algunos estudios a los que la educadora hace referencia nos indican que, aunque es cierto que el acceso a las nuevas tecnologías es menor en el caso de las familias desfavorecidas, se ha comprobado que éstas tienen un consumo más abusivo. Habría un cambio de perspectiva en este tema que hablaría de una nueva brecha entre las familias que ya son conscientes en la necesidad de limitar el tiempo de acceso a las nuevas tecnologías y que son capaces de hacerlo y las familias que no.

Estos son algunos de los mitos expuestos por la educadora Catherin L’Ecuyer, que nos parece importante divulgar a todas las personas. Próximamente continuaremos exponiendo algunos mitos más ya que, desde el Centro de Psicología Gabriela Paoli y desde el Servicio de Salud Digital, trabajamos para trasmitir información importante sobre el uso de las nuevas tecnologías como método de prevención y promoción de la salud digital, además de realizar asesoramiento e intervención en los casos en los que sea necesario.

Foto: 123RF

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