La dependencia a las nuevas tecnologías es un fenómeno muy habitual y casi ordinario en nuestra sociedad. Pero estos meses de confinamiento como consecuencia del COVID-19 han aumentado el tiempo de uso de estas tecnologías y han hecho que prioricemos el mundo online al offline. Ahora que damos paso a la “nueva normalidad” es importante que analicemos nuestra relación con las nuevas tecnologías para que no se convierta en tóxica.
El principal cambio que hemos sufrido en estos meses, ha sido la llegada del Teletrabajo. De sus riesgos y buenas prácticas para teletrabajar de manera saludable ya hablamos en un post anterior. Pero, ¿qué pasa con las relaciones personales basadas en las Redes Sociales?, ¿qué uso le hemos dado a las vídeo llamadas?, ¿hemos comprado de manera compulsiva online?

El confinamiento nos ha hecho adquirir costumbres de las que tenemos que intentar no abusar.

Relaciones personales: WhatsApp

WhatsApp es adictivo. Ya no nos extrañamos al ver a alguien caminando por la calla y escribiendo un whatsapp, o estar en una mesa con alguien y que éste/a se ponga a contestar un mensaje que le acaba de llegar.
Durante este confinamiento ha sido unos de los medios de comunicación personal más usados. He recibido muchos mensajes pidiendo consejos acerca de cómo gestionar los grupos de WhatsApp. Lo que realmente sosprendía es cómo una herramienta creada para acercarnos y mantenernos unidos, estaba fomentando la lejanía y la batalla. WhatsApp se ha convertido en una plataforma donde se compartían temas políticos, bulos de salud etc. Todo esto hizo que tuviéramos más tensión, ya que, a la gestión de la incertidumbre y miedo, sumamos el malestar y la incomprensión por el tono y contenido de los mensajes que recibíamos.

Consejos para gestionar de manera efectiva el WhatsApp

  • Tú decides cuándo y cómo participar.
  • Para evitar conflictos, anticípate: explica en el grupo de WhatsApp, cómo vas a participar, por ejemplo, aclara que no podrás, por tu trabajo estar todo el día en el chat. Y que si hay algo importante les agradecerías que te llamen directamente. O que prefieres poner el grupo en silencio ya que las notificaciones te cortan la concentración o despistan mucho.
  • Piensa dos y hasta tres veces lo que vas a decir y/o compartir. Tal vez no sea el lugar o la forma de expresar según qué temas.
  • Piensa si lo harías en la vida offline. Lo dirías, lo comentarías…esto te ayudará mucho a decidir.
  • Empatía digital: cuida de los tuyos, de tus amigos. Piensa que frente a una misma situación las personas gestionamos diferentes, en función de experiencias previas, del estado emocional que tengamos en ese momento, de la situación particular que estemos viviendo, hay muchas variables que se ponen en marcha y que hacen que algo (mensaje, vídeo, artículo) sume o reste.
  • Sé coherente con tus valores: si deseas paz, calma y respeto, no envíes “bombas” o “granadas”.
  • Recuerda, la manera cómo te comunicas determina la manera en la que te relacionas. Las palabras, los mensajes, los vídeos no son inocuos, siempre comunicamos.
  • Centrarse en el porqué del grupo. Para qué hemos creado este grupo y no desvirtuar el motivo o perder el objetivo.

Vídeo llamadas: el gran descubrimiento

Ha sido la gran novedad del confinamiento. Las llamadas pasaron a segundo plano, necesitábamos vernos. Las vídeo llamadas nos han acercado a nuestros familiares y amigos, nos ha ayudado a teletrabajar y con la teleeducación y, además, ha acercado a pacientes enfermos con sus familiares.
Sin embargo, como cualquier nueva tecnología, hay que darle un uso responsable. Corremos el riesgo de invadir la intimidad de los demás y de que invadan la nuestra. De alguna manera hemos dejado entrar en nuestra casa a personas que no habían estado antes y que probablemente nunca vayan a venir en persona, esto ha creado situaciones incómodas que debemos intentar evitar en el futuro con algunas pautas.

  • Antes de realizar una videollamada, preguntar por mensaje o en llamada de voz si a la otra persona le apetece o está disponible.
  • Nunca usar esta herramienta como medida de control.
  • Decir que no de forma asertiva y sin sentirnos culpables, si en ese momento no te apetece o no estás disponible.
  • En ámbitos laborales, buscar un lugar lo más neutro posible, cuida lo que se ve a través de tu pantalla.
  • En el ámbito de la educación: respetar al 100% los deseos del niño o adolescente respecto a su imagen.

Cuidado con las compras online

Lo que nos parecía totalmente necesario, ya que no podíamos salir de casa, puede que se vuelva en un acto adictivo.
Comprar de manera compulsiva puede hacernos caer en el abuso. Durante la cuarentena, hemos comprado por necesidad, por aburrimiento o por placer. Las compras online son mucho más “fáciles”, ya que no tenemos tanta conciencia acerca de nuestros gastos e ingresos.

  • Hazte huchas: lleva la cuenta de tus ingresos y gastos, para así saber de cuánto dispones para compras o tiempo de ocio. Recuerda que es importante contar con un dinero ahorrado para imprevistos.
  • Diferencia lo necesario: ¿qué uso voy a dar a ese objetivo?, ¿tengo ya algo parecido?, ¿realmente lo necesito?, es importante contestar a estas preguntas para tomar consciencia de la necesidad del producto.
  • No te creas toda la publicidad. Ésta está creada para captar tu atención y “seducirte”, no siempre representa la realidad.
  • Cada vez que sientas la tentación de comprar, realiza alguna actividad placentera y de la que disfrutes.

Está claro que el confinamiento ha cambiado mucho nuestras vidas, hemos de aprender a vivir con nuevas herramientas y tecnologías, que si bien, tienen su lado bueno, hay que tener cuidado para no abusar de ellas y acabar desconectados de la vida real.

Por último, quiero acabar aclarando que hemos vivido unos meses muy angustiosos, en los que hemos cambiado completamente nuestros hábitos y hemos tenido que aprender a convivir con emociones que no solíamos prestar atención. Es normal que hayas detectado o te sientas identificado con algún síntoma de los que aquí hemos analizado. Es importante que te escuches, comprendas y respetes, y cuando sientas que no puedes gestionarlo pidas ayuda. No estás solo/a.

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