Por Ares Zamora Segarra

Hoy en día cada vez son más las personas que, afortunadamente, invierten su tiempo y recursos en cuidar de su salud. Y uno de los pilares indiscutibles de la salud, es el sueño. Dormir bien y tener un sueño reparador es fundamental para el bienestar físico y psicológico. Por esa razón, he escogido este tema para inaugurar mi sección en esta web.

Para que entendamos por qué es tan importante, imaginemos que se nos ha estropeado el coche. Para poder seguir usándolo, antes tendremos que pasar por el taller, ¿verdad? Pues lo mismo pasa con nuestro descanso. Digamos que el sueño es nuestro particular taller de reparación. Con la diferencia de que para que nosotros “funcionemos” bien, hay que pasar por el taller cada día y la mayoría de nosotros (un 80%), tenemos que estar unas 7-8 horas para que el sueño cumpla bien con su función.

Siguiendo con el ejemplo del coche, sabemos que en el taller comprueban la iluminación, los frenos, el aceite y revisan el desgaste de los neumáticos, reparando todo aquello que no esté en buen estado. Pues durante el sueño,  nuestro “taller nocturno” hace una reparación a dos niveles: físico y psicológico. Por lo que cuando dormimos mal o poco, hay un deterioro del sistema inmune y es más fácil que nos resfriemos, disminuye nuestro umbral del dolor y estamos más sensibles, rendimos menos, podemos tener dolor de cabeza, tenemos menos energía, peor cara y no tenemos tan buen humor…

Así que cuando alguien nos dice: “menudo día llevo… he dormido fatal y encima todo el mundo se ha puesto de acuerdo para fastidiarme el día”, quizás no es que todo el mundo tenga esa telepatía, sino más bien que él o ella al haber dormido mal, ha tenido menos paciencia, ha estado más susceptible y el buen humor le ha brillado por su ausencia.

Hay muchísimas pautas de higiene de sueño para poder aplicar pero para empezar, prefiero empezar con 5 puntos sencillitos y luego más adelante podemos ir profundizando en otros artículos. A veces, quien mucho abarca poco aprieta, así que mejor tener claros estos puntos y aplicarlos, que no conocer veinte pautas y no aplicar ninguna. Ahí vamos:

  1. Priorizar. Puede parecer una tontería, pero a veces todo empieza por aquí. No es que no tengamos sueño, no es que no nos gustaría dormir una hora más, sino que quizás se nos ha ido de las manos una conversación por whatsapp, nos ha dado por revisar todo el instagram o nos hemos enganchado a una serie durante horas y no hemos sido conscientes hasta que han cambiado el tipo de anuncios que se emiten por la hora. Las redes sociales están muy bien y son muy entretenidas, pero tu salud y descansar es mucho más importante. Cuida esa área de tu vida y dale el valor que se merece.
  2. Seguir horarios regulares. Como decíamos, no pasa nada porque un día nos enganchemos a una peli que termina tarde. ¡Sólo faltaría! Pero como norma, nosotros y nuestro cerebro funcionamos bien con el orden y por lo tanto, seguir unos horarios regulares favorece el tener una buena calidad de sueño. Ah, y en fin de semana intenta no desplazar tus horarios de sueño más de dos horas, dentro de lo posible, porque también entiendo que salir a cenar un sábado con amigos sienta estupendamenteJ.
  3. La cama es para lo que es. Y nuestro cerebro tiene que asociarlo. ¿Os imagináis haciéndolo todo en el baño? Comer sentado en el trono, dormir en la bañera… creo que no. A parte de que es raro e incluso desagradable, no tiene mucho sentido. Sino, ¿para qué están la cocina, el comedor y la habitación? Pues lo mismo, pero aplicándolo a la cama.
  4. Estómago lleno, mal sueño. Cenar e ir directo a dormir no es una buena idea. Si el cuerpo está centrando sus esfuerzos en hacer la digestión, no le pidas que además te haga dormir a ti como un bebé… El “multitasking” tampoco es positivo para el cuerpo. Mejor deja pasar una o dos horas entre la cena e ir a dormir.
  5. Cuando oscurece, el off aparece. O al menos, debería aparecer. Si realizamos tareas que nos activan o requieren de nuestra concentración, eso puede dificultar el tener una buena calidad de sueño. Y lo mismo con el deporte. Hacer deporte es maravilloso y es otro pilar de la salud, pero si lo hacemos justo antes de ir a dormir nos podría activar y en consecuencia, no ayudar a conciliar el sueño. Depende de la persona, por supuesto. Pero lo que está claro es que en el caso de las actividades nocturnas que nos alteran y afectan emocionalmente (como una discusión), sí se puede cambiar el refrán y podemos decir: “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Se podría escribir también un capítulo aparte con el tema de los móviles, las tablets y demás dispositivos electrónicos. Con la investigación se sabe que las pantallas azules de estos dispositivos retrasan la conciliación del sueño, por lo que es conveniente evitarlas al menos una hora antes de ir a dormir. Ahora…voy a ser franca. Personalmente no lo cumplo cada día. Sé que lo ideal es eso, pero también es cierto que vivimos en una sociedad en la que las tecnologías son nuestro pan de cada día. Entonces, quizás en vez de nadar a contracorriente, podemos buscar soluciones alternativas como la de descargar apps que filtran la luz azul y bajan el brillo. Eso en el caso que no tengas problemas de insomnio, sino ya sería otro tema. Y si ya cumples este punto… ¡ole por ti!

Cerrando el post de hoy, quiero que nos quedemos con la idea de que invertir en dormir bien es invertir en tu salud, tu bienestar y en ti. Nada es más placentero que despertarse, estirarse y decir: “¡Bueno… cómo he dormido hoy! Estoy a tope de energía”. Y es que, para ser durante el día un león, primero hay que dormir como un lirón.

Twitter @AresZamoraPsico

Share This
X