Si eres padre, madre, tutor, amigo, pareja íntima o ser querido de alguien que está pasando por un momento difícil y necesita asistencia terapéutica, puede ser difícil saber cómo, exactamente, ayudar. Esta es una situación muy frecuente en nuestras vidas. Los familiares -hijos, pareja, padres, hermanos, etc.- suelen llamar para consultarme qué hacer en estos casos, cómo lograr que su ser querido reconozca que necesita ayuda y, sobre todo, “¿cómo hago que llegue a ti?”

Aunque los tratamiento terapéuticos tienen una alta tasa de éxito; desafortunadamente, solo una de cada tres personas busca ayuda para sí mismas.

Si amas a alguien que está sufriendo angustia psicológica y necesita apoyo y asistencia más allá de lo que puedes proporcionar, los consejos y recursos a continuación pueden guiarte para encontrar el tipo correcto de ayuda.

Qué hacer cuándo un familiar no quiere ir al psicólogo

Aunque puede ser obvio para nosotros que alguien que alguien a quien queremos necesita ayuda profesional, hay muchas razones por las cuales su ser querido puede negarse o sentirse reacio a recibir tratamiento. Algunas personas pueden no tener acceso a una atención de salud mental de calidad, y otras pueden evitar la terapia por temor a ser consideradas «débiles» o «locas» por quienes estigmatizan la terapia. Una persona puede tener creencias religiosas o culturales que le impiden buscar asistencia profesional, o tal vez haya tenido una experiencia de terapia negativa en el pasado. Explorar las razones por las cuales alguien puede evitar el tratamiento puede ser un buen lugar para comenzar, así como normalizar los problemas de salud mental y el tratamiento.

En primer lugar, es muy importante que sea la persona afectada la que reconozca su situación y pida ayuda. Sin embargo, a veces no pueden o no saben cómo hacerlo, o simplemente, no quieren. Es por esto, que el familiar ha de intentar hacerle ver la necesidad de pedir la ayuda de un profesional externo y neutro. Además, también se puede aclarar que, tal vez, en este momento no están pudiendo ayudarle o simplemente no sepan qué más hacer.

Se recomienda, pactar y negociar. Suelo sugerir que le propongan realizar una “solo visita”. Y dejarles claro que si no les ha gustado o no se han sentido cómodos, puedan decidir si continúan o no. Es importante que sientan que, una vez realizada la primera sesión y conocido al psicólogo, serán ellos mismos los que tengan la libertad para seguir o no con la terapia.

En caso de que se hayan sentidos cómodos, entendidos y que hayan visto que hay alguien que les puede ayudar u orientar, será mucho más fácil trabajar ya que estarán abiertos y receptivos a realizar el paso.

De esta manera se logra que abran su corazón y se responsabilicen de su proceso terapéutico. Así se obtienen los mejores resultados e, incluso, en menor tiempo.

Durante mis años de experiencia he creado un test gratuito que ayuda a detectar si alguien necesita o no un psicólogo. Puedes probar a enviarle el siguiente enlace y que tranquilamente lo haga buscando su momento y cuando él/ella se sienta seguro.

Mi hijo/a necesita ir a terapia

Es especialmente improbable que los niños y adolescentes  busquen terapia sin la intervención de un adulto, y es posible que no comprendan la naturaleza de sus síntomas. La mayoría de los niños  no están acostumbrados a hacerse cargo de sus propios problemas de salud, aunque hay excepciones, especialmente en la adolescencia. Sin embargo, incluso un adolescente autosuficiente puede evitar buscar tratamiento psicológico debido al estigma o la falta de conciencia y accesibilidad de las opciones de tratamiento disponibles.

Los padres o tutores de menores en dificultades pueden ofrecer amor y apoyo incondicional, y también pueden programar una cita con un profesional  psicológico para el menor según sea necesario.

Los maestros y el personal escolar también pueden iniciar el proceso de búsqueda de ayuda para los jóvenes. La mayoría de las escuelas tienen al menos un orientador en el personal que puede ver a los estudiantes de manera regular. Un orientador escolar también debería poder proporcionar referencias si un niño necesita apoyo adicional fuera del entorno escolar.

Si los problemas que experimenta tu hijo están relacionados con problemas domésticos o familiares, la terapia familiar puede ser una opción de tratamiento beneficiosa, ya sea sola o en combinación con sesiones de terapia individual. Un terapeuta familiar trabajará con la familia como una unidad para examinar la dinámica familiar, mejorar las relaciones dentro de la familia y abordar los síntomas de los miembros de la familia.

Lo más importante es que el familiar, sea adolescente o no, encuentre en ti un apoyo incondicional y no se sienta juzgado. 

 

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