El ordenador, un escritorio, nuestro café…, desde hace algunos meses nuestro lugar de trabajo ha cambiado. Trabajar desde el hogar se ha convertido en una opción obligada para miles de empresas y sus empleados. Pero, ¿estábamos preparados para adaptarnos a este cambio de manera tan repentina?

NUEVAS REALIDADES – NUEVAS COMPETENCIAS

Antes de la crisis provocada por el COVID-19, la modalidad de trabajar fuera de la oficia en España no estaba muy implantada y se limitaba a ciertos sectores más tecnológicos. En 2018, un 3.2% de los empleados en nuestro país, habían teletrabajado algunas veces en el último año desde su domicilio, a pesar de que más del 30% podían hacerlo. (Fuente: INE)
Las empresas y empleados que optaban por el teletrabajo lo hacían como alternativa para conciliar la vida laboral con la personal. Es decir, se trataba de una elección, no una obligación.  La realidad ahora mismo ha cambiado. La crisis del Coronavirus ha hecho que más del 36% de los trabajadores teletrabajen. Sin embargo, este cambio no se está llevando a cabo con el respeto y equilibrio necesarios. La cultura empresarial del presentismo y el miedo al despido están llevando consigo un exceso de conexión laboral. Las jornadas de trabajo se han alargado de forma generalizada, algo que no conlleva un aumento de la productividad, sino todo lo contrario. Por todo ello, vamos a ver a algunas recomendaciones y pautas para que el teletrabajo no nos genere malestar, estrés o ansiedad.
Partimos de la realidad, de que el ser humano tiene una capacidad de adaptación al cambio increíble, muestra de ello es este momento de crisis mundial que vivimos. Hemos tenido que incorporar el teletrabajo de manera obligatoria y no ha sido fácil lidiar con todas las situaciones que se nos presentan en el día a día.

A priori, parece que todo son ventajas, nos ahorramos el transporte, podemos vestirnos de manera más cómoda, podemos cuidar de nuestros hijos, etc. Pero, los autónomos y personas que trabajaban desde casa antes de esta situación, saben que no todo es tan fácil. Es importante establecer rutinas y ser muy disciplinado. Transformar nuestra casa en nuestro lugar de trabajo puede tener consecuencias psicológicas. Según un estudio de New TechnologyWork and Employment, los teletrabajadores suelen sufrir más trastornos del estrés más irritabilidad, soledad, miedo y culpa.

Efectos psicológicos del teletrabajo

 

  • TENSIÓN, ESTRÉS, AGOTAMIENTO MENTAL: si no estamos acostumbrados a trabajar de esta manera, no contamos con una disciplina que nos ayude a organizarnos. Esto hará que nos sintamos menos eficaces y caigamos en una sensación constante de estrés y sobrecarga laboral, o que afecte a nuestros horarios y ritmos biológicos.
  • «WORKALCOHOLIC»: o lo que es lo mismo: adicción al trabajo. La sobrecarga de trabajo puede llevar a algunas personas (con ciertas características) a la adicción al trabajo. Si antes nos podíamos pasar horas y horas en la oficina, ahora nos es más difícil desconectar, porque tenemos la oficina en casa.
  • FRAGILIDAD Y VULNERABILIDAD EMOCIONAL: es frecuente sentirnos más ansiosos, irritables, tristes, con miedo, inseguros, etc.
  • SENSACIÓN DE AISLAMIENTO POR FALTA DE CONTACTO FÍSICO: La virtualidad ha cambiado nuestra manera de comunicarnos y relacionarnos. En ocasiones la soledad y el aislamiento genera situaciones de inseguridad y temor, además de la pérdida del rol a nivel laboral y social, lo que puede provocar falta de sentimiento de pertenencia a la organización.

La actitud es clave, para nuestro rendimiento. Situaciones tan cambiantes nos requieren metodologías mucho más ágiles y efectivas.

Pautas que nos ayudarán a teletrabajar

Estamos viviendo una situación temporal, en la que ponemos a prueba nuestra capacidad de resiliencia y de adaptación. Debemos afrontar esta situación como un reto superable que nos ofrecerá más herramientas para nuestra vida profesional y para mejorar las habilidades personales.
Según el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, son tres las áreas en las que necesitas enfocarte para la gestión personal del teletrabajo:

  1. Organización del trabajo.
  2. Preparación personal y cuidado psicológico para trabajar.
  3. Cuidado de la comunicación y relación con compañeros y familia.

Veamos a continuación cada punto:

1. Organización del trabajo

Crea un espacio profesional personalizado que favorezca tu concentración.

  • Disciplina y organización: es fundamental que tengamos un horario de trabajo que pueda ser compatible con tu vida personal. Dedica los primeros minutos de la mañana a organizar tus jornada y prioridades
  • Lugar de trabajo: en la medida de lo posible fijaremos un lugar de trabajo que cuando acabemos podamos cerrar hasta el día siguiente. Si hay que trabajar en la misma habitación donde descansamos evita hacerlo encima de la cama y ten en cuenta los siguientes puntos:

Luz natural: Hay que procurar que el lugar de trabajo cuente con luz natural, que evite el deslumbramiento y los reflejos. No debemos sentarnos ni de frente, ni de espaldas a una ventana. La luz natural debe entrar por la izquierda si eres diestro y por la derecha si eres zurdo. Procura priorizar el disfrute de las vistas si tienes la suerte de tener unas bonitas vistas. Una buena forma de completar la iluminación es colocar un flexo o una lámpara de pie que arrojen una luz directa o indirecta y con intensidad regulable.
Ruido: El ruido puede reducir nuestra productividad en torno a un 15 %, especialmente cuando se trata de tareas complejas, ya que menos nuestra capacidad de concentración y nuestra creatividad se resiente. Los niveles altos y constantes ruidos pueden generar estados crónicos de nerviosismo y estrés, además de elevar el riesgo de sufrir diferentes patologías. En este caso, el ruido es el principal motivo por el que debemos aislarnos cuando trabajamos en casa.
Calidad del aire: por lo general, los niveles de contaminación en los espacios cerrados son entre dos y cinco veces superior que el aire del exterior, esto no es una excepción en las viviendas. Hay que ventilar de manera frecuente y permitir la entrada de sol, ya que los rayos UV disminuyen o destruyen los patógenos. Las plantas mejoran muchísimo la calidad del aire, aportan oxígeno y reducen el CO2, además, ayudan muchísimo a mejorar nuestro bienestar mental.
Mobiliario: es muy importante que el mobiliario, en la medida de lo posible, sea ergonómico para evitar problemas de espalda. Las sillas deben tener ruedas y el asiento regulable. Si no tienes una silla ergonómica utiliza la que tengas que permita mantener una buena postura.

2. Preparación personal y cuidado psicológico para trabajar

  • Fuera el pijama: arreglarse y quitarse el pijama hace que te actives en “modo trabajo” y que se rompa la rutina de, por ejemplo, un domingo por la mañana. Es importante seguir el mismo patrón que seguíamos cuando íbamos a la oficina a trabajar. Recuerda el dicho popular: “El traje hace al monje”
  • Haz descansos: nuestro lugar de trabajo debería estar siempre en el mismo sitio y a ser posible alejado de distracciones. Así, fijaremos descansos (mejor entre tareas) para dar pequeños paseos por la casa, beber agua, tomar una fruta, poner una lavadora, etc.
  • No te agobies: es normal que te bloquees o pienses que no eres tan efectivo. Para, respira y si te bloqueas ve a la lista que has hecho por la mañana y pasa a otra tarea. Respeta tu nivel de energía y dedica tiempo a las tareas más adecuadas.
  • Fuera tecnología: tenemos que mentalizarnos que estamos en la oficina, nada de Facebook, Instagram o WhatsApp, y por supuesto, nada de televisión. Un truco para evitar entrar en las redes sociales es usar dos navegadores, en el navegador personal estarán las claves de las Redes Sociales, en el profesional no estarán las claves, así evitarás tentaciones.
  • Acaba la jornada=desconexión REAL: el horario debe ser similar al de la oficina, es verdad que podemos sufrir más distracciones en el día a día, pero no debemos alargarnos mucho más. Y por supuesto, el fines de semana y festivos son para descansar y disfrutar.

3. Cuidado de la comunicación y relación con compañeros y familia

  • Busca mantener el contacto con tus compañeros: comunícate con tus compañeros usando la misma tecnología que usáis en el trabajo. La posibilidad de ver las caras a los compañeros hace que sintamos menos solos. Piensa que todos estamos viviendo la misma situación y nos adaptamos como podemos, si nos ayudamos somos más fuertes.
  • Consigue feedback de tu actividad: uno de los riesgos del teletrabajo es perder la perspectiva y la motivación ya que podemos no darnos cuenta del trabajo realizado, de nuestros avances. Necesitamos dotarnos de referentes como pueden ser cualquier indicador de actividad: plantillas, checklist, ratios, promedios, todo ayudará a ser consciente del trabajo realizado y se convierte en un elemento de refuerzo de nuestra motivación. Establece métricas de tu avance en trabajo, además de videoconferencia con tus jefes y compañeros.
  • Negocia con tu pareja o familia: llega a acuerdos y pactos para integrar el tiempo de teletrabajo con la vida familiar. Se trata de anticiparse para evitar conflictos y tensiones.

No se ha podido planificar ni crear estrategias comunicativas. El teletrabajo ha pasado de ser puntual a ser masivo de forma abrupta y ha llegado para quedarse.

Equilibrio ocupacional

El equilibrio ocupacional es la experiencia subjetiva que tiene la persona sobre la cantidad de ocupaciones que desarrolla a lo largo del día y de su vida diaria, la variación de estas y la satisfacción con el tiempo que dedica a cada una de ellas.
En otras palabras el equilibrio ocupacional se consigue cuando la persona tiene la sensación de que dedica lo necesario a su trabajo, a su ocio y a su cuidado personal y social.

EQUILIBRIO ENTRE 3 ÁREAS: LABORAL, FAMILIAR Y PERSONAL

Con la irrupción del Teletrabajo en nuestras vidas, es más difícil llegar a este equilibrio porque todas las ocupaciones diarias ocurren en el mismo espacio: nuestra casa. Por eso, es muy importante salir a hacer deporte o a dar un paseo ahora que el desconfinamiento es una realidad. También es necesario ser cuidadosos con nuestro horario de trabajo e intentar cumplirlo. Los riesgos para nuestra salud mental de romper el equilibrio ocupacional son variados: insomnio, ansiedad, estrés, apatía, tristeza o depresión.

Cada caso tiene sus particularidades, espero que este artículo te sirva como guía, estaré encantada de conocer tu caso y acompañarte para conseguir tu bienestar.

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