Todos hemos tenido que aprender a afrontar los nuevos retos que nos ha traído el COVID-19 en los últimos meses, y para muchos de nosotros, el virus es omnipresente y nos provoca sentimientos de ansiedad e incertidumbre.

La gente ha tenido que posponer la terapia presencial, lo cual es triste porque ahora más que nunca en estos tiempos difíciles, un acompañamiento puede ser de gran ayuda. Pero ahora puede considerar la posibilidad de recibir asesoramiento en este momento cuando más lo necesite, con las sesiones a pie, que he practicado durante muchos años. Te permite estar al aire libre y, en el lenguaje actual, completamente «distanciado socialmente«.

Seguro que has escuchado en numerosas ocasiones que el ejercicio es bueno para el cuerpo y la mente. Pero, ¿y si te digo que también puede mejorar tus sesiones de terapia?

Desde hace 12 años, ofrezco sesiones presenciales, online y a pie. Todas ellas se pueden alternar entre sí, respetando el proceso personal que esté pasando el paciente. 

¿Cómo son las sesiones a pie?

Las sesiones a pie, se basan sencillamente en caminar y hablar sin las limitaciones de estar en un lugar cerrado. Algunas personas se sienten más cómodas caminando y hablando y les resulta más fácil comenzar a expresas sus sentimientos.
Tras más de 12 años de experiencia con esta modalidad, he descubierto que todas las personas en todos los niveles de condición física, pueden beneficiarse del aire fresco y del ejercicio cuando se trata de procesas sus sentimientos y emociones. Incluso, en los más jóvenes y adolescentes es una grandísima forma de abrirse y mostrarse. De romper con el clásico psicólogo, sentado tras un escritorio y rodeado de libros. Para ellos las sesiones a pie “molan”. Es algo alternativo, desestructurado…que favorece la apertura y sobre todo, pérdida de resistencia o miedo al psicólogo. Tira por la borda la popular y muy poco acertada frase: “al psicólogo van los locos”. 
Empecé mis sesiones a pie en Menorca, por el hermoso puerto de Mahón y en Madrid por el maravilloso Parque El Retiro (que está a 50 metros de mi consulta), y poco a poco, descubrí que los pacientes estaban más relajados y las sesiones eran mucho más productivas. Muchas veces mirar hacia adelante en lugar de directamente a un terapeuta puede ayudarles a abrirse.

El movimiento impulsa a las personas a mantener una actitud proactiva, es decir favorece la implicación e involucra activamente al paciente.  

Los beneficios de la terapia de caminar y hablar – TALK AND WALK

Estar al aire libre nos enseña cómo abrir nuestras mentes. Las sesiones de terapia a pie están diseñadas para permitir que el entorno natural relaje y calme la mente lo suficiente como para conectarse con el ritmo de la vida.
Vamos a enumerar, lo que, tras años de llevar a cabo este tipo de sesiones, considero que son los principales beneficios:

  • Algunas personas pueden encontrar intensa una sesión de terapia regular, sentarse frente al terapeuta puede parecer abrumador, y hay gente que tiene dificultad para abrirse y hablar. Caminar uno al lado del otro puede resultar mucho menos intimidante que tener a un terapeuta mirándote directamente.
  • Caminar ayuda a liberar el estrés, libera buenas endorfinas en el cuerpo y fomenta nuevos enfoques ideas y formas de pensar. Está comprobado que ayuda a reducir la depresión y la ansiedad. Evidentemente, también te beneficiará a nivel físico como lo hace cualquier ejercicio.
  • Caminar promueve conexiones cerebrales, frena el envejecimiento celular y estimula los factores de crecimiento neuronal. Es sano para tu cuerpo y tu cerebro.
  • ¿Quizás trabajas todo el día dentro de una oficina o en casa teletrabajando y no tienes la oportunidad de salir de casa con mucha frecuencia? Simplemente estar al aire libre, ver y estar en la naturaleza puede ser una experiencia terapéutica en sí misma. Para aquellos que se sienten atrapados en la vida, caminar y hablar puede resultar muy liberador y ofrecer una sensación de libertad mientras superan las dificultades.
  • Tener una sesión de asesoramiento al aire libre puede ser más beneficioso para algunas personas que pueden necesitar abordar desafíos que implican estar fuera, como la ansiedad social, el miedo a los espacios abiertos (agorafobia) o tener problemas de autoestima relacionados con la apariencia de uno.
  • Caminar y hablar establece una conexión más estrecha entre el terapeuta y el paciente. Pasear por un entorno natural tiene un efecto reconfortante. Caminar mientras habla es establecer una herramienta para un paciente cuando no puede realizar una sesión de terapia. El paciente aprende que caminar al aire libre crea una mentalidad o un patrón de pensamiento.
  • Estas sesiones puedes ser la piedra basal para comenzar a tener mejores hábitos como son: una alimentación más sana, dejar de fumar, cuidar tu descanso y por supuesto, comenzar a realizar ejercicio con frecuencia.

¿En qué momento del tratamiento son buenas las sesiones a pie?

En cualquier momento del proceso puedes conocer las ventajas de las sesiones a pie. En muchos casos, lo más normal es que no demos el paso a este tipo de sesiones por no ser lo “habitual”, aunque te sorprendería la cantidad de pacientes que cada vez más me lo solicitan. Muchas veces cambiar la forma de hacer las cosas o el espacio donde se hacen, nos ofrece un cambio de perspectiva, ver la situación con más claridad, más perspicacia y hacer conexiones que de otro modo no podríamos hacer.
Es fundamental tener una buena conexión con el especialista, ya que en esos pasos se intercalan o aparecen gestos como ayudar a cruzar la calle, evitar un charco de agua, que añaden elementos transferenciales favorecen la conexión con el especialista. Además de generar un acercamiento y conexión emocional, proporciona humor, espontaneidad, naturalidad…todo esto es es muy beneficioso para el proceso terapéutico.
Según mi experiencia, salir de las cuatro paredes de una habitación suele ayudar a abrirse y sentirnos más cómodos. La ruta la planeamos juntos y así, no hay distracciones de hacia dónde ir o llegar.

Hay que tener en cuenta que las sesiones a pie no son un tipo de sesiones aisladas del tratamiento, sino que se alternan con la metodología presencial u online. Según el proceso en el que se encuentre el paciente, acordamos hacer una sesión a pie o de otra modalidad. 

¿Qué sucede si me encuentro con alguien que conozco?

¿Qué sucede si nos encontramos con alguien que conoce, tal vez un vecino o un colega de trabajo, durante una sesión de psicoterapia a pie? ¿Se comprometerá la confidencialidad? ¿Cómo se manejaría esa situación para minimizar la vergüenza? ¿Cuáles son los límites?
Siempre animo a mis pacientes a que me expresen cómo se sienten o sentirían si esto pasara. En realidad, muchas veces nuestros fantasmas están más en nuestra cabeza. La verdad es que no pasa nada, si nos encontramos con alguien conocido basta con saludar y ser amable. Todavía este factor no ha sido un impedimento para ninguno de mis pacientes y de mis sesiones. Y teniendo en cuenta que Menorca es muy pequeño y nos conocemos todos, mis pacientes priorizan todas las bondades que ofrece esta modalidad y por supuesto su SALUD.

Es asombroso cuántos asuntos se pueden resolver mediante la combinación de naturaleza, movimiento y conexión humana.

Bondades de las sesiones a pie

  • Contacto con la naturaleza tiene por si un efecto apaciguador de nuestro sistema nervioso. Favorece la relajación.
  • El aire libre favorece el contacto con la luz del sol, proporciona vitamina d.
  • Nos proporciona información propioceptiva; aquella que va desde nuestro músculos y sentidos hasta el cerebro, le informa cómo nos sentimos. Una postura relajada, unos pasos pausados, hablando nos dan serenidad y paz.
  • Pasear nos hace conectar con nuestro estado mental, favorece la introspección, nos hace escuchar nuestro discurso y palabras de manera receptiva, sin corazas o resistencias, lo que favorece el pensamiento crítico, potencia la creatividad y la autoconciencia.
  • Disminuye el estado de tensión física y/o de alerta, reduciendo síntomas de estrés, tensión psíquica, ansiedad, depresión…
  • El movimiento ayuda a procesar los sentimientos y pensamientos con más claridad, al sentirnos más libres, naturales y relajados.

En conclusión, he encontrado que la terapia de hablar y caminar es efectiva con personas de todas las edades. El simple hecho de estar conectado con el mundo exterior puede ser beneficioso, y caminar y hablar puede ayudar con numerosos problemas, no solo la depresión y la ansiedad, sino también la pérdida y el dolor, o cualquier tipo de transición difícil de la vida que pueda estar enfrentando: personal, familiar, familiar o relacionado con el trabajo.
Creo que la naturaleza es intrínsecamente buena para la mente, tanto si las personas tienen problemas como si no, pero especialmente cuando se enfrentan a problemas. Es asombroso cuántos asuntos se pueden resolver mediante la combinación de naturaleza, movimiento y conexión humana.

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