Son muchas las emociones que sienten las familias y los docentes. Por un lado, existen las ganas de la vuelta a la rutina por parte de todos y por lo tanto hay alegría, ilusión y esperanza. Pero, por otro lado, la realidad de la pandemia no ayuda a sentir este momento con tranquilidad. Por eso también estamos sintiendo, incertidumbre, miedo y tristeza. Una verdadera montaña rusa emocional que explica por sí misma por qué este curso es un auténtico reto para todos.

En este artículo vamos a analizar cómo lo están viviendo los diferentes colectivos, qué podemos hacer para mejorar el día a día que nos ha tocado vivir y sobre todo, cómo conseguir que la ilusión gane la partida al miedo.

La primera duda: ¿es necesaria la vuelta al cole desde el punto de vista de los niños y adolescentes?

La respuesta es sí. El contacto de los niños con otros niños y con los profesores es imprescindible para el desarrollo infantil.

Los niños desarrollan todas sus habilidades y potencian sus aptitudes y actitudes jugando, compartiendo, sintiendo con otros niños y necesitan el colegio para su bienestar.. Ahora bien, hemos de encontrar el equilibrio para evitar los contagios y cuidar y proteger la salud mental de los niños.

La gran mayoría de especialistas, psicólogos, educadores, pediatras, coinciden que los padres no deben tener duda sobre que la vuelta al cole será beneficiosa para sus hijos. El aislamiento evita el crecimiento de los niños porque necesitan socializarse para desarrollar sus habilidades físicas, cognitivas y sociales.

El virus no va a desaparecer y se ha de aprender a vivir con él, con prudencia, por supuesto y conseguir hacer normal la anormalidad.
El riesgo cero de contagio no existe, ni siquiera aunque los niños se quedaran en casa porque los adultos trabajan, se relacionan, salen a comprar… Por lo tanto, el riesgo cero de contagio no existe para nadie.

Partiendo de esta premisa y valorando todo los beneficios que tiene el colegio o instituto para los niños y adolescentes, está claro que la balanza gana el SÍ a la educación presencial.

“El aislamiento evita el crecimiento de los niños porque necesitan socializarse para desarrollar sus habilidades físicas, cognitivas y sociales”

¿Qué sienten los educadores y padres?

La realidad es que los educadores sienten estrés. Se trata de un inicio de curso muy diferente, al que, al estrés que produce cualquier inicio, le añadimos la gran responsabilidad que tienen que poner en marcha en varios aspectos: como son los cambios posibles de escenarios, y sus consecuencias a nivel logístico. La creación de material educativo y dinámicas de aprendizaje en la que se guarden las distancias de seguridad e incluyan el uso de mascarillas. Además de las clases online, las cuales son un gran reto para muchos profesores. El protocolo de desinfección, nuevos espacios, etc.
Todo esto se puede resumir en: gestión del caos y la incertidumbre. Por eso, para los educadores, es necesario mantener la calma, buscar cierta flexibilidad y adaptación continua. Por supuesto, también necesitan el apoyo de las familias.
Los padres y madres por otro lado, viven la vuelta al cole con cierta esperanza de recuperar la normalidad, poder trabajar o teletrabajar sin estar pendiente tantas horas del cuidado de sus hijos es de alguna manera un pequeño alivio. Pero las incertidumbre son muchas. Las familias tienen que pensar en los posibles casos de confinamientos parciales de sus hijos y en cómo van gestionar toda la logística, a ser posible sin la ayuda de los abuelos ni de las extraescolares. Para muchos misión imposible.
No queda otra que vivir el día a día lo mejor que se pueda y sobre todo, tratar de no transmitir esta sensación a los más vulnerables que son los ALUMNOS.

“Para los educadores, es necesario mantener la calma, buscar cierta flexibilidad y adaptación continua”

¿Cómo ayudar a nuestros niños a sentir esta vuelta al cole como algo positivo?

Este año de manera excepcional y como consecuencia del momento en que vivimos, la parte académica, debe quedar en un segundo o tercer plano. Ahora es más importante cubrir la parte emocional. Es necesario poner el foco en los aspectos emocionales más que en la adquisición de contenidos. No se puede aprender si las necesidades emocionales no están cubiertas.

Dentro de la incertidumbre y los cambios que se van produciendo día a día, la mejor herramienta es, como siempre la COMUNICACIÓN. Hay que explicarles la realidad como es, adaptando el mensaje a cada edad.

Van a vivir en un escenario nuevo y tal vez difícil de entender, demasiado protocolo, demasiadas órdenes, demasiado cuidado, demasiadas prohibiciones. Por eso, es muy importante generar espacios para animarles a expresar cómo se sienten. Ahora más que nunca, hay que poner el foco en lo positivo, en todo lo que vamos a aprender, hemos de poner la lupa en nuestras fortalezas.

Aunque cada familia y sus circunstancias son diferentes, es bueno que los niños sientan mensajes de calma, de tranquilidad y de seguridad.
Ahora, tienen una misión por delante y todos, hemos de sentirnos comprometidos e importantes con la tarea. Podemos crear juegos y recursos para que entre toda la familia colaboremos a mantener la calma y generar espacios seguros.

Adaptar el mensaje según la edad

De 6 a 12 años, a esta edad ya se les pueden dar más explicaciones, pero siempre conviene tranquilizarles sin mentirles o negarles la realidad. Es mejor explicarles que es una posibilidad pero que se cuenta con medidas de prevención muy eficaces, como son el lavado de manos, mascarilla y el gel.
También es bueno explicarles las estadísticas: ya que el COVID es muy contagioso pero no es un virus letal, en la mayoría de los casos es benereo y cursa sin síntomas y esto también hay que tenerlo en cuenta. Buscar ese equilibrio entre la responsabilidad de no propagar el virus pero sin tener miedo a jugar o ir al colegio. En estas edades, sigue siendo un éxito recurrir al juego para buscar apoyos. Buscar similitudes con sus personajes preferidos y hacer como si estos fuera parte de una aventura en la que todos debemos ayudar.

En la etapa de preadoslescente y adolescentes, resulta más difícil que los comentarios y opiniones de papá y mamá sean tenidos en cuenta, aquí tiene más peso las ideas y creencias de los amigos o del grupo de clase. Sin embargo, no hay que claudicar, el mensaje acaba calando. Lo más importante es educar en valores como son la solidaridad, convivencia, responsabilidad social, cumplimiento de normas. Siempre con mucha paciencia y amor. Es buen momento para hablar de valores muy importantes en la vida de las personas, como la solidaridad, el compromiso, el trabajo en equipo, la importancia de cumplir las normas. Estamos viviendo un momento histórico, se hablará del año 2020 en los libros del futuro y de nuestro comportamiento como sociedad. Por eso es muy positivo que los jóvenes sean conscientes de la importancia histórica que tiene cada uno de ellos.

“Dentro de la incertidumbre y los cambios que se van produciendo día a día, la mejor herramienta es, como siempre la COMUNICACIÓN”

¿Cómo lo están viviendo los abuelos?

La vuelta al cole también les afecta a ellos. Acostumbrados a ser parte importante de la logística familiar, de pronto hay quienes se sienten tristes por no poder ser ese apoyo fundamental y se sienten solos y también están los abuelos que se sienten obligados a ayudar a sus hijos pasando verdadero miedo.
Mi consejo vuelve a ser la comunicación. Si la decisión familiar ha sido que los abuelos pasen estos meses de colegio aislados de sus nietos, al igual que hicimos en el confinamiento, no podemos hacer un aislamiento emocional, aunque lo hagamos físico. Necesitan el calor de su familia para su bienestar psicológico. Por otro lado preguntar siempre cómo se sienten tanto si vas a reclamar su ayuda como si no lo vas a hacer, es fundamental para una correcta relación y una buena convivencia con los abuelos que son una parte tan importante de la familia y de la sociedad.

Durante estos meses de pandemia, en el blog, hemos ido analizando las diferentes situaciones a las que hemos tenido que hacer frente. Hemos visto la importancia de saber gestionar nuestras emociones, crear espacios en la familia para hablar de ellas y poner todos de nuestra parte para encontrar soluciones. Ahora, la vuelta al cole es otro reto más del que estoy segura que los más pequeños saldrán airosos y volverán a darnos ejemplo.

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